La muerte del muchacho
En nuestra mente se formarán telarañas negras como el ataúd del difunto, donde se mantendrán intactos los recuerdos, surgidos en un solo instante y para toda la eternidad, de una juventud que se ha consumido, de alguien que se ha ido para no volver jamás.
La muerte se manifiesta de repente y nos roba con violencia un suspiro de nuestro ser, una prolongación de aquello que seríamos.
Dolidos, recurrimos a conversaciones banales y a divertimentos triviales, para olvidar el desagradable fallo de su destino.
El fallo que le ha costado su propia vida. Preciado niño, el diablo te ha vedado el derecho a vivir, aun siendo muy joven.
Y tus familiares, destrozados avivan un sentimiento profundo mientras te evaporas, en tu fiesta sin colores, en tu sepulcro sin sonidos.
Viste tu rostro de bondad, oculta bajo esa virtud tu triste dolor, para que nadie más sufra al verte. Al ver cuán enantador era el muchacho que fuiste y dejó de ser.
¡Espiritu querido, alma consagrada, asciende a los cielos, vuela, recuerdo desecho, cuerpo perdido, belleza extinguida, vuela, pero no nos abandones... aunque seas un angel incinerado, no nos olvides...!
Aïssa López
Sevilla, 1994
La muerte se manifiesta de repente y nos roba con violencia un suspiro de nuestro ser, una prolongación de aquello que seríamos.
Dolidos, recurrimos a conversaciones banales y a divertimentos triviales, para olvidar el desagradable fallo de su destino.
El fallo que le ha costado su propia vida. Preciado niño, el diablo te ha vedado el derecho a vivir, aun siendo muy joven.
Y tus familiares, destrozados avivan un sentimiento profundo mientras te evaporas, en tu fiesta sin colores, en tu sepulcro sin sonidos.
Viste tu rostro de bondad, oculta bajo esa virtud tu triste dolor, para que nadie más sufra al verte. Al ver cuán enantador era el muchacho que fuiste y dejó de ser.
¡Espiritu querido, alma consagrada, asciende a los cielos, vuela, recuerdo desecho, cuerpo perdido, belleza extinguida, vuela, pero no nos abandones... aunque seas un angel incinerado, no nos olvides...!
Aïssa López
Sevilla, 1994


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