Y detener el tiempo
Para Maki.
No puedo detener el tiempo. No puedo mirar la carretera en la noche y desear que el coche nunca se detenga, que las ruedas sigan atravesando el asfalto através de grandes ciudades, pequeñas aldeas, cementerios, bosques, lagunas, montañas, precipicios, a través de la playa y más allá del horizonte, más allá de todo lo que conozco, hasta el lugar hacia donde vas. No puedo arrancarle las alas al tiempo cuando me miras y me sonries y descubro que algo de ti ha quedado en mi más allá del amor. No puedo vivir siempre en un momento, en un instante que parece perfecto, cuando respiramos las salinas de la caleta en esa calle vieja de Cádiz en la madrugada y te empeñas en compararnos con las bacterias en una revolucionara mezcla de obstinación y encanto jovial, cuando ríes y pasas tu mano por mi brazo en un gesto de cariño, de comprensión, de eterna devoción de amiga y de compañera genética...
Y si detuviera el tiempo cuando, encogidos y tiritando, paseábamos por las avenidas de la costa, con la fria brisa de una tormenta que se avecinaba helando nuestras palabras, bajo el falso brillo de un millar de estrellas prehistoricas, que acunaron nuestro reencuentro y sellaron un lazo entre el ayer, el hoy. Y en la diversidad de los poemas, sólo tú entenderás el significado de esta premisa de hermanos que se debate como un duelo de miradas y mensajes.
Y si detuviera el tiempo, para que no tuvieras que irte hacia otra ciudad y nuestros corazones enroscados se alcen para invocar al dios cronologico. Y si detuviera el viento para que no se lleve nuestras palabras. Y si detuviera la noche para que jamás amanezca el día que te marches hacia ese otro lugar. Y arder de envidia porque se acerca ese instante de decirnos adios. Envidia del otro lugar que espera recibirte. Y me das la mano: mi espiritu en tu cuerpo y tu energía en mi alma. Cierro los ojos e imagino que la noche es eterna para que, al menos en mi imaginación, nunca te vayas.
Aïssa López
Sevilla, 26 de abril de 2006
No puedo detener el tiempo. No puedo mirar la carretera en la noche y desear que el coche nunca se detenga, que las ruedas sigan atravesando el asfalto através de grandes ciudades, pequeñas aldeas, cementerios, bosques, lagunas, montañas, precipicios, a través de la playa y más allá del horizonte, más allá de todo lo que conozco, hasta el lugar hacia donde vas. No puedo arrancarle las alas al tiempo cuando me miras y me sonries y descubro que algo de ti ha quedado en mi más allá del amor. No puedo vivir siempre en un momento, en un instante que parece perfecto, cuando respiramos las salinas de la caleta en esa calle vieja de Cádiz en la madrugada y te empeñas en compararnos con las bacterias en una revolucionara mezcla de obstinación y encanto jovial, cuando ríes y pasas tu mano por mi brazo en un gesto de cariño, de comprensión, de eterna devoción de amiga y de compañera genética...
Y si detuviera el tiempo cuando, encogidos y tiritando, paseábamos por las avenidas de la costa, con la fria brisa de una tormenta que se avecinaba helando nuestras palabras, bajo el falso brillo de un millar de estrellas prehistoricas, que acunaron nuestro reencuentro y sellaron un lazo entre el ayer, el hoy. Y en la diversidad de los poemas, sólo tú entenderás el significado de esta premisa de hermanos que se debate como un duelo de miradas y mensajes.
Y si detuviera el tiempo, para que no tuvieras que irte hacia otra ciudad y nuestros corazones enroscados se alcen para invocar al dios cronologico. Y si detuviera el viento para que no se lleve nuestras palabras. Y si detuviera la noche para que jamás amanezca el día que te marches hacia ese otro lugar. Y arder de envidia porque se acerca ese instante de decirnos adios. Envidia del otro lugar que espera recibirte. Y me das la mano: mi espiritu en tu cuerpo y tu energía en mi alma. Cierro los ojos e imagino que la noche es eterna para que, al menos en mi imaginación, nunca te vayas.
Aïssa López
Sevilla, 26 de abril de 2006


2 Comments:
Soy de las que piensa que las palabras no posibilitan una comunicación totalmente íntegra en lo que a sentimientos o sensaciones se refiere, pues se trata de delimitar algo que de por sí es étereo. No obstante, reconozco que, jugando con nuestro lenguaje, podemos sacarle el máximo partido, de manera que se convierta en un sistema altamente eficiente. Tú eres una de esas personas que mejor juega con las palabras. Puedes decir lo que quieras porque conseguirás transmitirlo. Por esa razón te tengo envidia, pero ya sabes que es totalmente sana.
Muchos besitos y nos vemos pronto ;).
P.D.: Recuerda... ¡¡manuscrito firmado!! No todos los días alguien me dedica parte de su tiempo de esa manera...;).
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