Anatomicos002
para J.M.G.
La imagen de unas escaleras largas,
cien peldaños y una barandilla que separa
la vida de la muerte...
resbalas, caes, intentas gritar y ascender
y tus ojos transmiten el dolor que te enmudece;
un rayo de color de rosa te cruza la garganta
y un golpe en el abdomen
te lanza hasta los sótanos de tu memoria...
el tiempo se detiene, te echa un pulso,
te mira fijamente a los ojos desafiándote,
y te dice: no vas a morir ahora.
Todavía no.
Y entonces emerges, tras 9 horas de paseo por el
infierno, donde conducías enloquecido
un vehículo al borde de un acantilado,
mientras peces de colores flotaban superfluos
en la atmósfera enrarecida
frente a una catedral de conchas construida,
y del lado del acompañante,
sólo siluetas y sombras transparentes,
batas blancas y gente corriendo por los pasillos...
Es Anatomicos002, la imagen grabada
en el departamento de anatomía,
un microscopio, una sonrisa carismática,
y el peso de tu mirada:
unos enormes y profundos ojos
capaces de detener el tiempo.
Pero no pudiste luchar...
...o te dejaste ganar.
Aïssa López
Sevilla, 31 de Julio de 2007
La imagen de unas escaleras largas,
cien peldaños y una barandilla que separa
la vida de la muerte...
resbalas, caes, intentas gritar y ascender
y tus ojos transmiten el dolor que te enmudece;
un rayo de color de rosa te cruza la garganta
y un golpe en el abdomen
te lanza hasta los sótanos de tu memoria...
el tiempo se detiene, te echa un pulso,
te mira fijamente a los ojos desafiándote,
y te dice: no vas a morir ahora.
Todavía no.
Y entonces emerges, tras 9 horas de paseo por el
infierno, donde conducías enloquecido
un vehículo al borde de un acantilado,
mientras peces de colores flotaban superfluos
en la atmósfera enrarecida
frente a una catedral de conchas construida,
y del lado del acompañante,
sólo siluetas y sombras transparentes,
batas blancas y gente corriendo por los pasillos...
Es Anatomicos002, la imagen grabada
en el departamento de anatomía,
un microscopio, una sonrisa carismática,
y el peso de tu mirada:
unos enormes y profundos ojos
capaces de detener el tiempo.
Pero no pudiste luchar...
...o te dejaste ganar.
Aïssa López
Sevilla, 31 de Julio de 2007

