Adagietto: Orquestando una muerte en Venecia
Para M. C.
De Petalos de Memoria te formas ante mi
Y me llamas
Con dulzura al otro lado de la calle
Flor de claveles rojos y blancos
Me alcanzas corriendo
Con el brillo de una adolescente
y la sonrisa de una niña
Me arrastras entusiasmada
a contemplar a Tadzio
Blandiendo su alma inesparada
ante la gran pantalla
De la reminiscencia cuasi rota
de un par de notas de arpa
entre el quejido elegante y sincero
de un conjunto de cuerdas
Me clavas el codo y me susurras
emocionada te dejas seducir
Viscontti, tu preferido,
entre pausas y quejidos
Desgarrando el cello en las notas bajas
y la imagen en la pantalla
Crujiendo en un aquelarre de violines
Ante la figura mítica del joven
Entre brillos y cunas de agua alzando un brazo
Y la muerte se pronuncia
con belleza y sosiego
Y mi alma recoge la lágrima pura
en tus ojos arrimada
Y te miro en la penumbra:
Tú eres la banda sonora
de esta preciosa película
Y de tu llanto nace
mi quietud
Y en tus brazos los rojos claveles
Y de tus labios el susurro efímero.
Aïssa López
Sevilla, 27 de Febrero de 2007
(De Muerte en Venecia, viernes 23 de Febrero de 2001, 20 horas)
De Petalos de Memoria te formas ante mi
Y me llamas
Con dulzura al otro lado de la calle
Flor de claveles rojos y blancos
Me alcanzas corriendo
Con el brillo de una adolescente
y la sonrisa de una niña
Me arrastras entusiasmada
a contemplar a Tadzio
Blandiendo su alma inesparada
ante la gran pantalla
De la reminiscencia cuasi rota
de un par de notas de arpa
entre el quejido elegante y sincero
de un conjunto de cuerdas
Me clavas el codo y me susurras
emocionada te dejas seducir
Viscontti, tu preferido,
entre pausas y quejidos
Desgarrando el cello en las notas bajas
y la imagen en la pantalla
Crujiendo en un aquelarre de violines
Ante la figura mítica del joven
Entre brillos y cunas de agua alzando un brazo
Y la muerte se pronuncia
con belleza y sosiego
Y mi alma recoge la lágrima pura
en tus ojos arrimada
Y te miro en la penumbra:
Tú eres la banda sonora
de esta preciosa película
Y de tu llanto nace
mi quietud
Y en tus brazos los rojos claveles
Y de tus labios el susurro efímero.
Aïssa López
Sevilla, 27 de Febrero de 2007
(De Muerte en Venecia, viernes 23 de Febrero de 2001, 20 horas)


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